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La Voz. Proceso Fisiológico para la comunicación.

 

Ana Rosa Scivetti*

La Voz. Proceso Fisiológico para la comunicación.

La Voz es producida por toda la persona. Para que esto ocurra  es necesaria la  participación de diferentes órganos y sistemas del cuerpo humano  La emisión del sonido es consecuencia de la interacción de  complejos movimientos, de diferentes sistemas motrices , sensitivos y hormonales controlados y regulados por el sistema nervioso  central y periférico.

La producción del sonido depende entre otras cosas de la situación afectiva emocional y situacional de quien emite la voz.

La voz, además de responder a una estructura biológica, es un fenómeno físico-acústico, es un sonido, una perturbación del aire, en la que se pueden distinguir rasgos característicos. Los procesos sensoriomotores y metabólico-hormonales constituyen la base anátomo-fisiológica donde se asienta la voz; ésta es producida por el efector laríngeo y determinada así como función biológica.

Para comunicarse es necesario tener la intención de hacerlo. Es esto lo que pone en juego la actividad de todo el sistema nervioso central (SNC) y periférico, inclusive de los elementos afectivos-emocionales (importantes en todo acto lingüístico).

La producción sonora y el lenguaje para la comunicación, requiere del funcionamiento sincrónico de los músculos que participan en la fonación; lo que se logra en la medida que existe una localización neurológica central y periférica que comanda la función. La complejidad de los mecanismos de elaboración del habla necesita, en efecto, de un sistema nervioso central y periférico de integración y coordinación, que actúe especialmente sobre los mecanismos audiomotores de la emisión sonora y de la recepción de dicha emisión. Esto  nos permite vislumbrar el mecanismo de síntesis que incumbe a todas las áreas cerebrales, tanto sensitivas como motoras, para la producción del lenguaje articulado. Podríamos resumir entonces este complejo mecanismo en tres grandes fases o momentos.

El sujeto piensa lo que quiere decir o manifestar (conceptos, intenciones, emociones, etc.), es el momento de Ideación. Entonces recurre a su archivo mental o memoria, en busca de las palabras que representen las ideas o traduzcan su estado interior, en sus múltiples circunstancias, y se representa a sí mismo la Imagen Verbal, mientras  la  corteza cerebral que rige el movimiento del sistema fonatorio da la orden correspondiente, para que los músculos realicen la contracción adecuada y emitan las palabras seleccionadas, para la transmisión del mensaje; se produce así la Orden motora.

Es decir que para lograr una emisión vocálica con sentido, la persona o el “emisor” debe efectuar las fases señaladas. Todo esto en un contexto afectivo situacional, en el que, además, intervienen factores de relación entre los hablantes: la distancia física y emocional entre ellos, los códigos compartidos y el objetivo de ese acto comunicativo particular. Este conjunto de fenómenos físicos, afectivos y biológicos, con códigos compartidos, constituye la comunicación mediante el habla.

La voz no tiene un aparato propio; el hombre se ha valido, para producirla, de sistemas del organismo destinados primariamente a otras funciones (respiratoria, digestiva, esfinteriana, etc.). Cuerpo y cerebro forman una unidad inseparable, un ser humano. El Sistema Neurológico cubre no sólo los invisibles procesos del pensamiento, sino también reacciones fisiológicas visibles frente a las ideas y acontecimientos. Son  las estructuras del Sistema Nervioso que influyen en la producción vocal, esto es, centros nerviosos, vías de conducción, la acción específica de dicho sistema en el proceso fonatorio y la regulación hormonal que interviene en el mismo.

 

La producción vocal es una actividad motora producida por músculos, que  pertenecen a diferentes zonas del cuerpo humano y sus funciones corresponden a otros sistemas vitales del hombre. Está en el hombre la capacidad de reunirlos en una acción conjunta y funcional, para producir ruidos, sonidos, y darles un significado convencional, elaborando de este modo el lenguaje para la comunicación.

Una descripción detallada de los múltiples músculos que actúan en el proceso fonatorio, aportará claridad para entender la complejidad de la mecánica de producción vocal. La fisiología muscular fonatoria, abarca músculos respiratorios, laríngeos, resonadores, faciales y linguales. Los músculos laringeos en general tienen una especial estructura que los hace capaces de contraerse rápidamente con una buena resistencia a la fatiga[1].

La producción de la voz es una actividad motora, que acontece durante una regulación sincronizada de acciones en el tiempo. Es la actividad muscular puesta en marcha, cuya función es la contracción. Esta contracción produce un desplazamiento de segmentos corporales cuando músculos esqueléticos tiran sus inserciones tendinosas y óseas. El desencadenante fisiológico de esta actividad es el Sistema Nervioso.

La contracción de los músculos torácicos (fisiología muscular respiratoria) comienza una fracción de segundo antes que la de la laringe, para sostener la columna de aire que se empleará en la producción vocal (con un determinado tono, intensidad y énfasis). Esta contracción torácica anticipa necesidades de potencia de la laringe (fisiología muscular laríngea); a su vez ésta debe anticipar requerimientos fonadores, para la emisión de las vocales y consonantes, las cuales son producidas en pocas milésimas de segundo, por los órganos de la articulación (fisiología muscular facial y lingual).

Está comprobado que la contracción de los elevadores del paladar (fisiología muscular resonadora) y de algunos músculos faciales (fisiología muscular facial) ocurre fracciones de segundos antes de producirse el sonido laríngeo. Cada uno de estos componentes está pronto a cambiar, de forma instantánea, para producir el siguiente fonema; y se relacionan coordinadamente unos con otros, en tiempo, fuerza y secuencia. Una alteración en cualquiera de los niveles nerviosos que se han mencionado, ya sea en el plano ideomotor superior, en la parte mecánica de la producción vocal o en el equilibrio afectivo emocional del sujeto, produce como consecuencia una alteración en el producto final: la voz. Es íntima la relación Voz-Habla, imprescindible para entender la incidencia de la voz en la calidad de la comunicación, tanto a nivel del mensaje como de la relación entre los interlocutores.

En el acto de producción de la voz, realizado para comunicar un pensamiento, idea, sentimiento etc., está implícita la actividad psicológica de quien emite el sonido, como también la de quien escucha el mensaje. Es posible observar cómo un estado emocional determinado modifica la fuerza y el modo de la expresión de hablante, al tiempo que produce efectos en el comportamiento y en el ánimo de quien escucha.

Al realizar repetidamente actos de comunicación se desarrollan mecanismos mentales que caracterizan la naturaleza social humana. Sin lenguaje y otros instrumentos de comunicación no se podrían realizar procesos que se utilizan para coordinar las actividades sociales y conducir la vida en sociedad. La comunicación humana en relación con la emisión de la voz puede considerarse desde cinco perspectivas principales:

1- Como un proceso semiótico: depende para su uso de signos y reglas que han sido seleccionadas por una determinada comunidad de lenguaje.

2- Como un proceso neurobiológico: los significados para los signos particulares quedan registrados en las funciones de la memoria de cada individuo, para la recuperación de las experiencias internas sobre aquellos significados. El Sistema Nervioso Central desempeña un papel decisivo en el almacenamiento.

3- Como un proceso psicológico; los significados de las palabras o de otros signos son adquiridos mediante un aprendizaje. Estos significados cumplen un papel central en la percepción del mundo y en la respuesta ante él.

4- Como un proceso cultural; el lenguaje es un conjunto de convenciones culturales. Conlleva un conjunto de posturas, gestos, símbolos y la disposición entre todos ellos, que poseen interpretaciones compartidas o convenidas.

5- Como un proceso social, como medio principal con el que los seres humanos son capaces de interactuar en formas significativas. Así, mediante un intercambio simbólico, los seres humanos pueden desempeñar papeles, comprender las normas de un grupo, aplicar sanciones sociales, valorar las acciones ajenas dentro de un sistema de valores compartidos.

Esta integración de perspectivas muestra  la vital importancia de la comunicación, y por ende de la voz, que es  el instrumento de comunicación humana por excelencia.

Bibliografía.

· Pratter,R.Swft,R.Manual de terapéutica de la voz.Editorial Salvat.1986.

· Scivetti Ana Rosa, Garraza Ana María El  fenómeno vocal-. Editorial UNSL.1996

· Scivetti Ana Rosa. Tesis Doctoral. Estudio Comparativo del Análisis de las Características Físicas de la Voz Normal y Patológica con el Análisis Perceptivo Acústico del Evaluador. 2004.



* Dra. en Fonoaudiología. Profesora Titular  de Voz Normal y Patológica. Investigadora de la Voz.

[1] Ignacio Cobeta Marcos, Diagnóstico y Tratamiento de la Voz, Editorial Garsi Madrid, 2000.

 

 

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